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Trastos & Letras

Carta a tu recuerdo

Recuérdame, si yo lo olvido, el color de tus ojos, tu sonrisa de corsario de los mares del sur. Enséñame  a esperarte lejos de este mundo.

Debes comprender que el tiempo pasa dejando heridas profundas, surcos que no se aprecian hasta que no caes en ellos, la memoria caprichosa elige el desdén muchas veces como única opción por eso yo te pido que vigiles mis desvaríos y no permitas que la distancia de la indiferencia nos aleje.

Llámame, búscame, sabes que estaré ahí para ti, o quizá esté aturdida y no te oiga, despiértame, oblígame a escucharte, por que debo hacerlo y lo sabes, sí, sabes tantas cosas que probablemente las hayas olvidado, no es posible retener tanta información inútil, que se acumula en los desvanes de los rincones abandonados.

Arráncame del pecho la pena, el ahogo, cúbreme de besos sinceros, u oblígame a caer ante tus pies y suplicarte un perdón que no te debo y que tampoco mereces.

Sé que estás cerca, se que me piensas, que me hablas desde tu almohada, que me sueñas con los ojos abiertos pero no me llamas

Sabes que te contesto desde un pliegue del alma que se quedó prendido al suelo que un día pisaste para después alejarte. Sabes que recuerdo tus manos en la penumbra de las mías asidas por algún misterio de la luna.

Recuérdame, que en tu pecho dejé la huella de un corazón que latía al compás del tuyo en el silencio del rumor de las olas, y brinda conmigo con un té en la mano por la vida que hemos perdido y no recordamos.

Sólo ese recuerdo muerto, el nuestro, perdurará en ese instante pasado y yerto.

FRÍO Y TRONCO O TRONCO Y FRÍO.

Solo, intensamente solo, insufriblemente solo.

 

Nada lo rodea en medio de ese páramo triste y desolado.

 

Ninguna forma de vida se puede adivinar en el horizonte.

 

 

 

Sólo ese instante previo a la ingravidez, a la invisibilidad, se hace patente en su interior lóbrego y leñoso, en el que tanto años, como épocas, etapas y todas esas cosas que ocurren de forma extraordinaria durante una vida dejaron su impronta irrepetiblemente circular.

 

 

 

Tiempo atrás fue el orgullo de un inmenso bosque, frondoso y salvaje, como él mismo.

 

 

 

Para los humanos, llegó a rodearse de un halo misterioso que a su vez ejerció de protección; alguna vez la casualidad les llevó a descansar recostados contra su pié robusto y bien anclado, aunque jamás pudieron volver a encontrarlo. Algunos juraban y perjuraban haberlo visto, tocado, e incluso haber dormido al amparo de él, pero por más que intentaban hallarlo no lo conseguían. Los más lanzados se aventuraron a adentrarse en el bosque perdiéndose para siempre, dando lugar así a una antigua leyenda que pasó de boca en boca, de abuelos a nietos durante varias generaciones. Era una de las historias preferidas por los niños cuando en las frías noches de invierno se sentaban ante la chimenea del hogar junto a sus mayores.

 

 

 

Desconocedor de estas cosas, ahora él se siente terriblemente vulnerable. Ha quedado en pié, lo único que permanece de todo ese mundo real-fantástico que anidaba en la mente de esas pequeñas mentes inquietas. Sí, ha quedado en pié, rodeado de ceniza, a la vista de cualquiera. Piensa que debería permanecer orgulloso pero… ¿ante quién?... No queda nada, ni nadie. Sólo Soledad, esa señora vestida de gris sin matices le acompaña, lo abraza, lo protege y lo mata.

 

 

 

Por absurdo que parezca, le gustaría volver a sentir cómo disfrutaban de su tacto húmedo y musgoso, lo evoca quejosamente; recuerda la luz del sol que jamás alcanzó la tierra que cubría sus raíces, añoró el tacto cálido que lentamente con paciencia y día a día templaba su corazón ya muerto.

 

 

 

Todo a su alrededor es frío, no hay nada más que frío y cenizas.

 

 

 

El fuego asesino arrasó con furia todo lo que encontró a su paso. Él lo veía acercarse, poco a poco lamiendo las hierbas, con aire perezoso… Recordó ese momento, en el que creyó que nada podría contra él, fueron muchos los incendios y los sucesos adversos que a lo largo de su existencia había logrado superar  para poco después reponerse..., mas cuando llegó al pié de su tronco, sintió como nunca antes el fuego cerraba sus fauces en él, mordiendo con saña, abrasando su corteza primero para internarse en su tronco varias veces centenario.

 

 

 

Sólo un milagro, tan sólo algo milagroso pudo hacer que no cayera a tierra tras la deflagración tan intensa a la que se vio sometido.

 

 

 

Solo, intensamente solo, insufriblemente solo, en medio de aquel páramo helado, recibió aquel sublime tronco el frío de la muerte abrasadora

texto para el concurso de la radio

-Sólo una cosa, señorita. La radio déjela encendida mientras me quede un soplo de vida – me lo dijo como una súplica de obligado cumplimiento.

-No puedo hacerlo, crea interferencias con los demás aparatos. Sólo serán unos días, se lo prometo.

-Usted no lo entiende, deje la radio y llévese sus aparatejos.

No pude convencerlo de ninguna de las maneras posibles. Esperé a que se quedara dormido, para quitársela.

No fue difícil, no se enteró. La radio estaba apagada, pero mantenía las luces encendidas y el dial daba vueltas, era una radio de bolsillo de las de hace mil años. No funcionaba. Sonreí para mis adentros, cuando en realidad experimentaba una profunda lástima.

-No se ría señorita -dijo una anciana que se encontraba en la puerta-. Él ya no me conoce pero recuerda mi voz y la busca incansablemente en la radio. Busca la voz de cuando éramos jóvenes, la que se perdió en el paso del tiempo, la que no volverá, pero a veces en su enfermedad logra sintonizar con ella y sonríe. Su cara se ilumina, y entonces es cuando piensa que ya puede morir en paz, por que mi voz lo acompañará al viaje del más allá.

Aquella confesión que venía de una persona tan menuda como angelical me dejó pensativa.

-Hágale caso, deje la radio donde estaba- me instó cariñosamente.

-¿Usted trabajó en la radio?

-¡Oh, no! Es mucho más sencillo que todo eso. Yo fui su mujer hasta que su memoria me anuló. Por las noches él se quedaba profundamente dormido escuchando la radio, y yo me acurrucaba en su oído y le contaba historias de amor, de nuestro amor. Por eso, él me busca, en su cabeza solo ha quedado la voz que le contaba historias y que lo enamoraba noche tras noche.

-¿Y él nunca se enteró de que era usted la que le hablaba?

-Nunca me dijo nada ni yo a él. Su secreto y el mío quedaron siempre bien guardados.

Escribir con el final.

 

Matilda, la señora de la limpieza murmura por lo bajo algunos juramentos mientras termina de fregar el gran vestíbulo del edificio de oficinas que le toca hacer los martes, pero está demasiado alterada y decide salir a la calle a fumarse un pitillo para calmar los nervios antes de recoger sus utensilios de limpieza. Atraviesa la puerta de entrada y convida a Blas, el segurata. Conversan sobre el tiempo; que está loco, que antes sí hacía frío de verdad, y que aquello no es normal. Termina su cigarro, lo apaga en el cenicero de la entrada y vuelve a su trabajo. Cuando está a punto de irse, encuentra lo que parece ser una billetera atascada en la puerta del ascensor, la recoge y revisa el contenido en busca del nombre del propietario mientras se dirige a entregarla en recepción. Localiza el DNI y en la foto reconoce al gilipollas de Damián García García, que acaba de llamarle de todo por resbalar a la salida del ascensor y darse un batacazo monumental, a pesar de estar bien puestos y claros los carteles de “Precaución, suelo recién fregado”. Automáticamente cambia de dirección, saca los nada desdeñables quinientos euros que contiene la cartera, borra sus huellas con un trapo para el polvo que lleva en el traje de faena, y echa el resto a la basura. Se despide de Blas a la salida, y se marcha con una sonrisa a coger el bus número diez.

 

Damián sale del edificio de oficinas y pasa por delante de Blas sin mediar palabra, se sube a un taxi que se pone en marcha en ese justo momento y escupe la dirección de un barrio pijo. Ante los múltiples intentos de entablar conversación del taxista, Blas se desespera y le contesta de mala manera que le deje en paz. Para matar el tiempo decide coger su teléfono móvil de última generación del bolsillo de su Adolfo Dominguez; pero se da cuenta que ha perdido la cartera, y trata en vano de excusarse con el taxista, quien da por finalizada la carrera y le deja plantado en medio del Raval. Sin otra opción, se sienta en un banco e intenta llamar a su mujer para que venga a recogerle, con tan mala suerte de que en éstas, salen de un callejón oscuro un grupo de punkis que se meten con él, le roban el móvil y le dan una paliza que le deja medio muerto.

 

Matilda dobla la esquina y ve a alguien gimiendo lastimosamente en un banco. Se acerca con la intención de ayudar pero al ver el rostro magullado de Damián no puede evitar reírse a carcajadas durante largo rato. Luego, saca una moneda de su bolso de los chinos, se acerca a una cabina y llama a una ambulancia. Se marcha a casa contenta, pensando que ha sido un día duro pero justo.

 

Luis.

Escribir Con El Final

 

El parque estaba inundando. Tras semanas de lluvias, la fuente comió terreno al césped y todo era agua por donde se mirara. Algunos niños soplaban a barquitos de papel por aquella fuente gigante, otros, con botas de lluvia, saltaban por cualquier lado gritando.

Más tarde, algunos de nosotros fuimos a beber unas litronas frente aquel mar. Las caras largas, bebiendo, dieron paso a algunas sonrisas y charlas sin sentido que llenaron de vacio una bonita noche de invierno. Helados, temblando y al cielo las primeras caladas de costo se fueron volando.

Un mendigo se acercó borracho. Como una perra cantaba serenatas y hablando en persa nos quitó una litrona. Tras decirle mil veces hijodeputa y ver que no la soltaba, alguien se levantó y lo empujó a un charco.

Empapado, sonriente, decía llamarse Diego. Hablaba con un marcado acento gallego. Nos contaba que sólo quería nadar en aquel mar cordobés y mojarse por dentro con nuestra cerveza.

Me cayó simpático. Al contrario que al resto del grupo. Algunos se lanzaron a por él. Los golpes no cesaban y cuando se cansaron y algunos con las manos rojas estaban sudando, lo dejaron tirado en un banco. Se reían del pobre vagabundo gallego y comenzó a llover de nuevo…

 

Guemes

 

Deberes para el día 6 de marzo

Bueno aún faltáis unos pocos de ponerme la historia que acabe como yo os dije, y ahora otra nueva tarea os voy a dar.

Quiero que me hagáis un monólogo interior, que en él se vislumbre el propio caos de vuestro pensamiento, vamos quien dice vuestro, puede ser el de vuestro personaje, o cualquier persona que se os antoje como protagonista del monólogo.

Más adelante retomaremos lo que hemos escrito sobre nuestros propios personajes, intentaremos estructurar para cada uno la mejor forma de plantear vuestro propio texto pero eso será más adelante.

Ahora me conformo con el monólogo

Lo más seguro es que yo trabaje los dos próximos sábados y no pueda asistir al taller, pero no obstante podremos seguirlo via blog si os parece, ya hablaremos sobre esto más adelante incluso se puede elegir cuaquier otro día entre semana a partir de las 8 de la tarde hasta las 10 para darlo. SI tenéis algo que decir pues escribidlo e intentaremos llegar a un acuerdo.

 

Bueno pues dicho lo dicho a trabajar todo el mundo.

Besosssssss

 

 

 

 

 

 

escribir con el final

Julio no sentía nada. Abrió un poco los ojos y los volvió a cerrar. Y allí estaba aquel hombre, riéndose a carcajadas.

Ese día Julio había desayunado en el Café di Roma, cerca de su trabajo. Se fijó en que la camarera no tenía prisa al atender a sus clientes. Iba despacio, uno detrás de otro. Como iba bien de tiempo se detuvo a observarla. Estaba sonriente y era amable. Esto sorprendió gratamente a Julio y se lanzó a preguntarle su nombre.

-Me llamo Lola, dijo ella. Tendría ventitantos años.

-Yo Julio, se presentó él.

-Encantada.

Julio ya se tenía que marchar y se despidió.

Fue a su trabajo de buen humor, como cada día. Pero al salir para comer le pareció que le seguían. Era un tipo con pinta de macarra, con pendientes en las orejas y tatuajes en los brazos.

Julio cogió su bocadillo y se dirigió al parque. Se sentó en un banco al sol y se dispuso a comer. El macarra se acercó.

-¿qué te traes con la Lola?

-¿Yo?, nada.

-Te he visto esta mañana ligar con ella.

-Sólo le pregunté su nombre, nada más.

-La Lola es mía.Que te quede claro.

Y comenzó a darle una monumental paliza.

Esa tarde Julio no volvió a trabajar. Los golpes lo dejaron tirado en el banco del parque. Las palomas devoraban el pan de su bocadillo. Un mendigo pasó por allí y arrebató el bocadillo a las aves. Se lo empezó a comer con ansia mientras reía a carcajadas.

Recuerdo...

 

Recuerdo la primera vez que subí al barco, tenía ocho años. Me costó muchos días convencer a papá de que me dejara ir con él. Tenía un gran respeto por su patrón, Aurélio Peres, un portugués que había hecho dinero comerciando con marfil y piel de cocodrilo en la guerra de independencia de Angola. Decía que no era lugar para un niño tan pequeño, que de mayor si quería, podía ser pescador como él, que don Aurélio seguro que me daba trabajo. Una noche, papá llego más pronto a casa y cenó con nosotros, porque había un fuerte temporal. Después se acercó a mi cama y me dijo que había pedido permiso a don Aurélio, y que al día siguiente me llevaría al barco que estaría en el puerto porque tenían que hacer unas reparaciones mientras amainaba el mal tiempo, con la condición de no molestar a los obreros, permaneciera a su lado todo el tiempo y me comportara como un hombrecito delante del patrón. No pegué ojo en toda la noche, y aún estaba amaneciendo cuando los desperté dando brincos sobre su cama. Desayunamos pan untado en leche y miel, paseamos juntos hasta el puerto y echamos una carrera hasta el pesquero. En el barco todo era grande, grandes grúas que arrastraban grandes redes, grandes herramientas y máquinas, y grandes y fornidos trabajadores que contrastaban con la delgadez de mi padre y con mi propia menudez. Y aun así lo que más me impresionó fue conocer al capitán, un hombre de alta estatura y rostro afable que nos invitó a comer con él en su camarote mientras charlábamos. Aun ahora suelo encontrármelo deambulando por el puerto y contemplando el océano con la mirada ausente.

Luis.

 

Recuerdo...

Recuerdo cuando cada día era distinto y cada tarde vida jugando en el patio del colegio. Recuerdo mis primeros castigos y el sabor de aquellos helados en verano. Recuerdo el primer cigarro, las primeras litronas. Recuerdo como mis amigos enseñaban a sus novias a ponerse los tampones y como borrachos y mentirosos hacían reír a cualquier puta con minifalda. Recuerdo que muchas minifaldas fueron cambiadas por malabares hippies y otras por coca en los lavabos.

Recuerdo el primer suspenso. Las horas de estudio y las horas viendo pasar el tiempo. Los libros, los porros, los goles y las siestas; que también las hubo. Trabajar a cuarenta grados en verano, robar al ladrón y sentirme honrado. Besos que quemaron y lágrimas y heridas que aún no se han borrado.

Recuerdo a mi familia.  Motivo de alegría si los veía una vez por año. Recuerdo algunos de mis sueños y algunas puertas que se cerraron. Recuerdo…

 

deberes. recuerdo

deberes. recuerdo

 

Recuerdo cómo  brillaba la luna en todo su esplendor, su reflejo en los cristales, cómo entre susurros acariciabas mis senos. Recuerdo tus ojos, tu mirada oscura en medio de la quietud, y también -cómo no- el aroma del cigarrillo que fumábamos a medias. Singular pareja, soñábamos a miles de kilómetros que nunca terminaría. También recuerdo tu sonrisa enaltecida cuando llegaba a tu  lado, recuerdo tu abrazo –tan hechicero- cómo una borrachera de placer alrededor de un fuego. También tu sigilo, - lo recuerdo tan cercano-  que parece que siento el jadeo de tu respiración pegado a mi cuello…

 

 

DEBERES PARA EL DIA 27 DE FEBRERO DE 2010

Vamos a ver, que sólo Sara me ha puesto lo de los recuerdos, quisiera que me lo mandaséis todos, para poder evaluarlos, por favor colgadlos todos, así el sábado nos centramos en lo que os voy a proponer.

 

Vamos a dar un paso más en esto de escribir, los deberes consisten en que me hágais un texto de temática libre, pero que el final ha de ser forzosamente este que os voy a proponer.

La historia se puede hacer o bien cronológicamente de principio a fin o bien empezar por el final o bien a salpicones, eso os lo dejo a vuestra elección.

Lo que ha de quedar bien claro que el final de la historia ha de ser el que yo os de.

 

Final de la historia:

EL personaje (femenino o masculino, es indiferente el sexo) aparece sin sentido en un banco de un parque, brutalmente golpeado, y el que lo encuentra se rie a carcajadas.

Ahí es na, echarle imaginación.

Besosssss

Nos vemos.

Por favor si no asistis, por favor colgadlo en el blog

recuerdo que...

Recuerdo que de chaval mi madre me mandaba a llevar la comida a mi padre y yo me iba comiendo por el camino las pizcas. Y cuando llegaba a donde estaba mi padre sólo quedaba el caldo. Y me preguntaba:

-¿qué ha pasao, que no hay ni una pizca?

Y yo respondía:

-Es que se me ha caido al suelo.

Lo raro es que no se caía el caldo, sólo las pizcas.

 

 

Recuerdo cómo conocí a mi santa. Fue en un baile. Cada uno iba con sus amigos y yo me acerqué a elle y la cogí del brazo y ella se zafaba. Eran fiestas. A ella la pretendía más de uno, pero con quien marchó al cine fue conmigo. Le gustaban mis ojos, siempre me lo decía.

concurso carta de amor

Querido terapeuta:

Sé que me salto todos los límites al dirigirme a ti directamente. Pero es que estoy cansada de portarme bien.

Tú has hecho que superara los problemas de mi pasado. Me has hecho respirar y escribir afirmaciones:

"Yo, Luna, soy inocente".

Sé que estás casado y tienes una hija y no quiero interferir en tu vida.

Es sólo que no puedo vivir sin tus abrazos. Y en eso tienes tu parte de responsabilidad. Ya sé que la asumes

pero no es suficiente.

Cuando me abrazas no hay nada en el mundo que iguale ese momento y después bajas tus manos por dentro

de mi pantalón y yo me quedo quieta, con el corazón latiendo desbocado.

Nos quitamos la ropa para sentirnos mejor. Piel contra piel. Me acaricias el pecho dándome la vuelta y yo

tiemblo de la emoción.

La puerta está cerrada con cerrojo y esto ocurre cuando ya no hay nadie en la consulta.

Quedamos cada quince días. Espacias las visitas y no me cobras nada.

No hablas. Sólo me haces sentir. Y yo me siento maravillada. Y te tengo, durante una hora, sólo para mí.

Sé que no puedo pedirte nada. Sé que algún día esto tendrá que terminar. Pero déjame decirte que me

has hecho comprender el valor de un beso (ya que te niegas a dármelo). Y me has hecho conocer el amor de

una forma diferente.

Sólo te pido que nunca me niegues ese largo abrazo, aunque no le siga todo lo demás...

Se despide atentamente:

                          Tu paciente

....ayer.

....ayer.

 

Con tu rostro mi mundo construí,

Con tus ojos ... las estrellas,

Con tus labios ... un fuente para apagar mi sed,

Con tu pelo luna plateada y con tus dedos ...

Suaves lazos para adornar mi cuerpo,

Vestida de blanco encaje me siento cuando

Tus caricias me rodean, construí con tu cuerpo...,

Suave lecho de blancas plumas, descanso eterno,

Inspiras el Amor y el Deseo, sensaciones abrigadas

Al calor de tu cuerpo y de tu fuego,

Suaves lazos  dejad que construya con él

Mi Universo, un mundo eterno lleno de luz y

Sentimientos, vestida de blanco encaje ...

Contigo me siento.

 

DEBERES PARA EL PROXIMO DIA 20 DE FEBRERO

Bueno, no sé si sabréis que el día 20 el taller empezará a las 9 de la mañanA y Acabará a las 11, debido a la programación de actos que el Consejo de la Juventud ha elaborado para dicho día, CON EL MOTIVO DE AYUDAR Y RECAUDAR FONDOS PARA HAITÍ, en el cual la asociación Trastos y Letras colabora activamente y hemos de estar en la SMA a las 11 de la mañana. (SI alguno/a le apetece apuntarse al voluntariado que lo diga a Virginia 651 091 198, gracias)

A lo que vamos: los deberes, jejeje.

Bueno como ya os dijo Virginia hay que crear un pasado para el personaje, un pasado a base de vivencias personales, para que os sea más fácil, podéis hacerlo recordar en primera persona utilizando la fórmula de

Recuerdo que:

o

Me acuerdo de:

Los recuerdos han de ser cortos, concisos, pero que den idea de su personalidad y de por qué es cómo es el personaje, por que esto ayuda a crear una historia larga sin perder de vista en ningún momento quién es el personaje y cúal va a ser su actitud frente a la vida y a los problemas que se le presenten.

Por supuesto cada uno ha de pensar si su historia va a darse en el pasado y va a acabar en el presente o por el contrario, va a ir del presente hacia el pasado, aunque puede hacerse mediante fogonazos de recuerdos que armen una historia interesante.

De momento con la elaboración del pasado para reforzar la personalidad es suficiente.

Besossssss a todos y que os sea leve.

Nos vemos a las 9 RECORDADLO.

Creación de Personaje

 

 

Nombre:

Rafael Cabello Alba

 

Lugar de nacimiento:

Córdoba.

 

¿Dónde se crió?

Córdoba, no ha vivido en ninguna otra parte.

 

¿Cómo era su familia?

Familia de obreros y parados.

 

Descripción de rasgos físicos, edad, complexión, rasgos que lo caractericen, defectos que tenga muy acusados, si los tiene:

Diecinueve años, alto, moreno y no demasiado gordo. Pestañas largas y ojos cansados.

 

Lenguaje:

Depende de la situación

 

Posición social:

Estudiante universitario.

 

Nivel de educación y cultural:

Interesado en el literatura, el cine y la música. Mal estudiante pero con gran inteligencia.

 

Trabajo, hobbies, aficiones, gustos, manías:

La noche, leer y las palomitas del cine. Soñar despierto y escribir sus sueños.

Le gusta drogarse.

 

Estudiar su posición actual y pasada.

Cada mañana la cuchilla sonríe brillante ante el espejo. Comienza su rutina con bostezos y mira por el balcón, soñando encontrar una ciudad en llamas; destruida… Al comprobar que todo sigue igual se enciende un porro y desayuna viendo  Bob Esponja.  Suele andar cansado y con los ojos tristes y cuando sonríe llora en silencio y maldice su hipocresía. Desde siempre le encantó beber para descubrir borracho que todo es más sencillo haciendo curvas de madrugada, mirando con asco a todas las personas, a todos los semáforos y a todos sus temores.

No se siente identificado con ningún producto que venden en la televisión, que sólo usa para desayunar y ver el deporte. A veces llora en su cuarto y no se siente persona. Le encanta estar solo pensando que quizás al día siguiente todo será fuego. Odia la justicia y a la policía. A los que gobiernan y los que se resignan y conforman.

CARTA DE AMOR PAR CONCURSO DE HOY

CARTAS DE AMOR

 

Mi más que apreciado señor Eduardo:

Ahora que todo pasó y ya nada nos une, debo confesarle que nadie como Ud., ha hollado con tanta fuerza en mi  corazón.

El recuerdo me dañará tantos años como logre vivir, y su ausencia será para mí el castigo por soñar.

Los silencios se pegan en mi garganta y acallan su nombre. No puedo dejar que la desolación haga presa de mí, debo intentar que el olvido anide en mi cabeza y en mi pecho para que el dolor se haga cada vez un poco menos funesto, y un poco menos angustioso.

Sí, eso es, la angustia de no poderlo tener próximo a mí, de saberlo envuelto por los brazos de otra mujer, atado a los besos de otra dama, aunque no lo sea, pues la buena educación ha de primar sobre todo, eso, eso y no otra cosa es lo que me está matando por dentro.

Imagino que Ud., mi señor del alma, gozará hasta el infinito de los placeres de ese dulce licor que emborracha los sentidos, y que gustaría de dejar en el pasado mi nombre y apellidos.

Por otra parte, como sin duda sabrá yo me hubiese dejado segar la vida por agradarlo y servirle, aunque eso no haya sido  nunca suficiente para calmar la sed de deseo infernal que le posee en estos momentos.

No quisiese caer en el apostolado, de mi señor Dios, pero no dudo de que por su actuación frívola y desmedida será condenado por los siglos de los siglos a quemarse en el infierno, y bien a mi pesar, que le lloraré y rezaré por su alma hasta que no me quede una gota de saliva ni un sacramento de aire.

Saberlo vivo y feliz, antes bien de ser un consuelo para mí, es un tormento espantoso y cruel pues el sólo hecho de pensar  que cualquier día de los que acontece en mi devenir diario podrían cruzarse nuestros caminos es la peor de las condenas que me podrían infligir en vida.

No soportaría el escarnio público de sonrojarme al apreciar esa mirada negra y furtiva que roba las engalanadas prendas que guardan el deseo femenino, esa arrogancia en su vestir y andar, esa altanería en sus modales y esa sonrisa que promete cielos claros que sólo provocan tempestades.

Y si tuviera el cielo a bien, que digo a bien, a  mal y peor que mal,  el mostrármelo en compañía de una potranca joven y garbosa, Dios no lo quiera nunca, me mataría al instante clavándome la daga hiriente de los celos y desamores.

Por eso me atrevo a pedirle o a suplicarle aún si fuese necesario, de rodillas, que no aventure a poner sus pies cerca de mi casa, que evite en lo que pueda ser visto por estos ojos que no hacen otra cosa que morir en lágrimas de lava hirviente que queman todo lo que encuentran a su paso. Y que si algún día recibiese una misiva distinta de esta pidiéndole lo contrario que la queme sin miramientos y recuerde esta primera que le envío punto por punto.

Si aconteciese que me diese muerte, no se sienta Ud. culpable mi muy bien amado Eduardo, antes bien, ríase y festéjelo, pues sólo la locura que me posee desde que uní mis manos a las suyas será la culpable de tan tamaña felonía.

Me despido de usted con la sana intención de no molestarlo más, y ruégole encarecidamente que saque al olvido de su casa y me lo mande como única carta de respuesta.

Agradecida por su tiempo robado se despide cariñosamente Claudia De las Chinches.

Creación de Personaje

 

-          Nombre:

EMILIO JIMENEZ JIMENEZ

-          Lugar de nacimiento:

ZARAGOZA, 4 DE MAYO DE 1951

-          ¿Dónde se crió?:

SE CRIO EN ZARAGOZA , EN EL BARRIO DE "EL GANCHO"

-          ¿Cómo era su familia?:

SU FAMILIA ERA GITANA Y SE BUSCABA LA VIDA VENDIENDO GALLINAS Y HUEVOS. EMILIO PASABA EL DIA EN LA CALLE.

-          Descripción de rasgos físicos, edad, complexión, rasgos que lo caractericen, defectos que tenga muy acusados, si los tiene:

ES UN HOMBRE DE 69 AÑOS, 1.70 DE ALTURA, FLACO, PELO Y OJOS CASTAÑOS TIRANDO A GRISES, DIENTES MUY CUIDADOS PARA SU EDAD, GITANO, NARIZ AGUILEÑA, FUMA ALGUN CIGARRILLO AUNQUE LE AVERGÜENZA QUE LE VEAN FUMAR.

-          Lenguaje:

UTILIZA UN LENGUAJE CERCANO, DE TU A TU, CON LAS PERSONAS QUE CONOCE(VECINOS, AMIGOS). TIENE MUCHAS FALTAS DE ORTOGRAFIA, PERO NO LE IMPORTA. EN LA PUERTA DE SU LOCAL PONE DIOS TE AMA, SU Nº DE TELEFONO Y NO HAPARCAR, SE ABISA GRUA.SIEMPRE DICE QUE DIOS TE AMA Y QUE SU MUJER ERA UNA SANTA.

-          Posición social:

ES PASTOR EVANGELISTA Y GRITA EN PLENA CALLE A TODO PULMON SUS ORACIONES.

-          Trabajo, hobbies, aficiones, gustos, manías:

VENDE TRASTOS VIEJOS QUE LE REGALAN Y ARREGLA. VENDE EN RASTRILLOS Y A TODO EL QUE SE ACERCA POR SU LOCAL LE HACE PASAR A VER LO QUE TIENE. TIENE BUENOS PRECIOS Y EL NEGOCIO VA BIEN. TIENE UNA FOTO DE SU MUJER EN EL TALLER Y SE LA MUESTRA A LOS QUE PASAN MIENTRAS LE SACA EL POLVO.

-          Estudiar su posición actual y pasada.

VIVE SOLO EN UNA CASA ALQUILADA. REINA EL DESORDEN. SU MUJER MURIO HACE 7 AÑOS, PERO ES COMO SI TODAVIA ESTUVIERA ALLI. EMILIO ES VIUDO. LLEVA EN LOS BOLSILLOS LAS LLAVES DEL CUARTUCHO DONDE GUARDA LOS CACHARROS PARA VENDER, EL MOVIL POR SI LE LLAMAN PARA AVISARLE DE QUE HAN TIRADO ALGO A LA BASURA QUE LE PUEDE SERVIR, 2 O 3CARAMELOS DE PIÑONES, MONEDAS SUELTAS Y UNA FOTO DE SU MUJER. LLEVA TODA LA VIDA EN EL BARRIO Y HA VISTO PASAR DE TODO.

 

Creación de personaje.

 

Nombre:

Diego Cambeiro Núñez.

 

Lugar de nacimiento:

Vigo.

 

¿Dónde se crió?

En Vigo hasta los nueve años. Después en Santiago de Compostela hasta la veintena. Luego regresa a Vigo.

 

¿Cómo era su familia?

Familia de clase baja, marineros y mariscadores.

 

Descripción de rasgos físicos, edad, complexión, rasgos que lo caractericen, defectos que tenga muy acusados, si los tiene:

Treinta y cuatro años, estatura media, flaco y desgarbado. Articulaciones desmesuradas por su acentuada delgadez. Moreno, pelo negro, largo, ondulado, desaliñado y parcialmente canoso. Piel dura y curtida. Rostro enjuto de acusadas arrugas, prominente mandíbula cuadrada y abundante bello facial. Cejas muy pobladas y profundos ojos oscuros.

 

Lenguaje:

Parco en palabras.

 

Posición social:

Vagabundo.

 

Nivel de educación y cultural:

Nivel medio de estudios, nivel cultural alto por su afición a la lectura.

 

Trabajo, hobbies, aficiones, gustos, manías:

Nadar en el mar, leer, ir al rastro, observar a la gente en la calle y las puestas de sol, beber...

Jugador y bebedor ocasional, supersticioso empedernido.

 

Estudiar su posición actual y pasada.

Sus días comienzan temprano; con la salida del sol Diego Cambeiro recoge sus escasas pertenencias y pasea hasta el embarcadero de Vigo para darse un baño en las frías aguas del Atlántico. Luego de secarse al sol, cuando la climatología lo permite, va a desayunar un bocadillo y un café con leche tibia a un oscuro tugurio del puerto donde los mariscadores templan los ánimos a base de tintos y carajillos antes de faenar. Se fuma un liadillo y paga la consumición con las escasas monedas que guarda en la gorra que apenas se separa de él los minutos que dura su aseo diario. Va a misa de doce, y a la salida pide limosna a las viejas más emperifolladas con la mirada baja y la mano extendida. A la una y veinte ya está en la Plaza de la Constitución, donde día sí y día también acuden los comerciantes de objetos antiguos, los coleccionistas de cromos de avanzada edad, y los vendedores de libros usados. Allí intercambia algunas palabras con su amigo Gregorio el librero, y algún chivato de maría que gana jugando a las cartas los sábados por la noche en el casco antiguo, a cambio de “uno de diez”, o de algún libro todavía sin leer. Come en la misma plaza, y luego pasea con calma hasta el parque Charlie Rivel, donde pasa la tarde leyendo en su banco preferido amoldado por el paso de las horas a la fisonomía de su cuerpo. Observa a los niños que juegan en el césped a la pelota, a las madres que conversan en los bancos, a los perros que persiguen a las gaviotas y palomas hasta el ocaso. Después camina hacia el Paseo de los Cedros hasta el lindero del parque, donde tiene su refugio de cartón oculto entre la maleza. Se prepara un poleo-menta con el camping-gas y lo bebe sin prisa mientras fuma antes de acostarse a descansar, excepto los jueves, que se acerca a un bar de la Plaza Vieja a escuchar Blues hasta la madrugada.

Dicen que, a Diego Cambeiro el vagabundo, le vino la mala fortuna con apenas nueve años el día en que su padre, Armando Cambeiro el pescador, hijo de Nicolás Cambeiro el armador, se dejó la vida en el mar. Y un mes más tarde, le volvió a visitar cuando el encapuchado de la guadaña se llevó a su madre, Laura Nuñez la remendera, que murió de pena según la gente y de hambre según los médicos, mientras recosía las redes de los pescadores en el puerto.

Lo que sucedió después se desconoce, dicen que se lo llevaron a Santiago y lo crió una familia adoptiva de alto haber, pero Diego Cambeiro Nuñez el vagabundo, nunca habló de ello.

luisjgp

 

Largo, profundo y sincero.

Largo, profundo y sincero.

 

Largo profundo y sincero...
Bajo la tenue luz de una farola
Sentí su beso..., atrapada en la
Penumbra del susurro de la noche
Las frías lagrimas del cielo
Envolvieron el silencio,
En un tosco recoveco de la esquina
Adormecida por el moho del olvido,
Emergieron del abismo los amantes
De un suspiro, prendió la llama del deseo
Arrollando los caminos que llevaban a
Su pecho...!!, descubriendo tempestades
Desafiando a los vientos, apagando la
sed que inundaba sus cuerpos!!!,
cuerpo contra cuerpo,  guerreros en
apasionada batalla, sangre caliente que
riega corazones que gritan pero callan...
una verdad que esconden, para no perder
el Alma, ..., en un tosco recoveco de una
esquina adormecida... nuevamente los
amantes se separan,  y el negro cielo entristecido
vuelve a verter las lágrimas del silencio.!!